Fecha:6/23/07
Autor: Francisco Burgos Mallén
Titulo: Equipo Volun. Aragón

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>>UNIFORMES Y EQUIPOS DEL 1º BATALLÓN DE INFANTERÍA LIGERA VOLUNTARIOS DE ARAGÓN (1)
           

Por Francisco Burgos Mallén.  

Este es el primero de una serie de artículos cuyo motivo es describir de modo somero, el equipo, los uniformes, los emblemas, las divisas y el armamento del “1º Batallón de infantería ligera Voluntarios de Aragón”  grupo de reconstrucción histórica de la Guerra de la Independencia, que está radicado en Zaragoza,  del que me honro en ser su “cabo” y del que formo parte desde el comienzo.


Para la descripción de todo lo anterior, no me voy a ceñir a las ordenanzas y órdenes de los estados militares de la época, que son farragosos y bastante desordenados,  sino que lo que voy a hacer, es la interpretación que de todo eso, hemos hecho en el grupo, y que se traducen en las reproducciones que hemos elaborado. Una cosa es lo que nos dicen que deberían llevar, y otra, lo que pensamos a través de descripciones contemporáneas, que llevaban.


También incluiré efectos que no aparecen en ninguna parte pero que creemos que portaban aunque sólo fuera por comodidad y por mimetismo con otros ejércitos de la época; recordemos que en 1808 el ejército español era veterano de varias campañas en el exterior, Rosellón en 1794, Guerra contra Portugal en 1801, y la expedición a Dinamarca en 1807; por lo que había coincidido con tropas de otros países. Tampoco olvidemos que el todopoderoso ejército francés se hallaba en España como “aliado” desde 1806.


En “Voluntarios” pensamos, que en paradas y desfiles la figura del soldado de la época y por tanto la nuestra debería ser uniforme y conforme a los reglamentos, pero para campaña y ejercicios (como ocurre hoy en día) creemos que el aspecto, para que sea real, tiene que ser mucho más heterogéneo e individualista.
   Terminaré esta pequeña introducción diciendo que no pienso sentar cátedra en nada, no soy historiador, ni uniformólogo; sólo soy un aficionado a la historia militar y a los uniformes. Lo que de verdad me interesa es la simple divulgación de estos temas.

1-CARTUCHERAS, CORREAJES, MOCHILAS, BOLSAS Y CANTIMPLORAS

* Por las láminas del estado militar de 1805 sabemos que la infantería ligera tenía como algo distintivo y singular la cartuchera ventral, llamada canana; esta estaba basada en la que solían llevar los guardabosque y cazadores, y que en un principio parecía mucho más cómoda para el tipo de combates a los que se tenía que enfrentar la infantería ligera, que la pesada cartuchera de costado, que llevaba la infantería de línea.


Parece ser que la canana era de cuero natural, y que tenía como mandaban las ordenanzas capacidad para 10 cartuchos cebados. No existe una descripción completa por lo que creemos que las cartucheras seguramente diferían las unas de las otras dependiendo de los envíos de intendencia, y de la personalización a la que eran tan aficionados los soldados españoles.

FOTO 1: Una vez levantada la tapa, se ven los diez estuches de los cartuchos, y a izquierda y derecha, tenemos un par de bolsas para llevar pólvora, las balas de plomo, y alguna herramienta para el entretenimiento del arma; como son un destornillador, una pequeña brocha para limpieza, y un tapón para el cañón; imprescindible en días lluviosos para impedir que entre el agua y oxide el interior del cañón.



FOTO 2: arriba tenemos una cartuchera, sencilla, como pensamos que podría suministrar la intendencia; en cuero natural, y cuyo único adorno es la graduación y el nombre del propietario, y abajo vemos una cartuchera cuidadosamente personalizada, con el escudo del batallón grabado y diferenciando los distintos compartimentos

 



  


* También por las láminas sabemos que los “Voluntarios” tenían un sólo correaje porta bayoneta que pendía del costado izquierdo (la infantería de línea llevaba dos; el otro era para llevar la cartuchera), y que se pasaba por debajo de la hombrera derecha. Sería de cuero natural teñida de blanco, o más difícilmente, pero mucho más fácil de reproducir, de cuero blanco. La bayoneta se introducía en una vaina de cuero negro, unida al correaje por una hebilla.


Mención aparte merece el correaje de los Sargentos, estos en principio vestían como el resto de la tropa y se armaban con fusil,  pero tenían que llevar su reglamentaria espada; por lo que suponemos que su equipo sería parecido al  usado por los franceses en su conocido -sabre briquet- , es decir, en el mismo correaje se introducía la espada y la bayoneta.

FOTO 3: en la parte superior podemos ver un correaje de cuero blanco por un lado y natural por el otro, lleva una bayoneta de fusil español M1801, abajo vemos un correaje teñido con una bayoneta de fusil francés modelo 1777,  ambos correajes podrían haber convivido perfectamente.








* En la descripción de vestuario de la época, se suele mencionar las mochilas (no siempre), estas se utilizaban para guardar las escasas pertenencias de los soldados, sus mudas, sus pantalones de faena, su plato y cubiertos, su navaja, sus alpargatas, su capote o poncho etc. No se describen en ningún sitio, las láminas del Burgués de Hamburgo y otras fuentes, nos las muestran  de diferentes formas y tipos, supongo que estas serían variadas, y nada uniformes, utilizándose aleatoriamente,  las de piel de vaca, y cordero, según las disponibilidades que tuviera la intendencia en su momento.                                                                                                                                                         Sabemos que el batallón de infantería ligera de Cataluña, partió hacia la guerra del     
Rosellón en 1794 con mochilas rígidas, es decir con refuerzos de madera, pero que por comodidad, y por aligerar peso, quitaron los listones de madera, deformando un poco la mochila, y dándole un aspecto de saco a la espalda, menos favorecedor, pero mucho más útil. De todas formas no desecho que algunos soldados siguieran con las mochilas rígidas, y que incluso se capturaran las del enemigo francés. Por lo tanto, siguiendo el ejemplo anterior, en nuestro batallón no utilizamos un modelo concreto, y simultaneamos las diversas opciones.

FOTO 4: Aquí vemos una mochila de piel de vaca, no lleva armazón de madera, y lleva colgado un  plato y una jarra de metal, bastantes raras para la época,  puesto que solían ser de madera; en las correas superiores vemos la prenda de abrigo, ésta podía ser el capote, el poncho o la manta, que de todo había…

 


 


FOTO 5: A la izquierda tenemos una mochila de piel de cordero, es similar a la anterior, nada rígida, y a diferencia de la de piel de vaca, no lleva refuerzos de cuero; pensamos que ésta pudiera ser más utilizada, puesto que en la época, la cabaña bovina, era superior a la vacuna.



* En muchos ejércitos europeos de la época, el británico, y el prusiano por ejemplo, era reglamentaria la bolsa de costado o de pan; esta solía ser una simple bolsa de tela, donde se guardaban las pertenencias de más urgencia, como podían ser la ración diaria de comida, algún pañuelo, la navaja, cerillas, tabaco etc.


Definitivamente en el ejército español de 1808, esta bolsa no era reglamentaria, por lo que no la llevarían en paradas y desfiles;  pero creemos que en ejercicios y campaña, es muy posible, que por imitación de los anteriores ejércitos,  llevaran algo parecido. Nosotros en nuestro reglamento no lo consideramos como algo oficial, sino como algo tolerado y necesario (en algún sitio los modernos voluntarios tenemos que tener a mano móviles, llaves, relojes, carteras…). Pese a presentar un aspecto similar entre sí, podemos apreciar  varias diferencias de construcción, lógicas en una prenda no reglamentaria.

FOTO 6: esta bolsa de costado., es muy sencilla es de lienzo blanco, cerrada con un botón de uniforme, y con el nombre del batallón rotulado. La grafía es propia de la época, las normas gramaticales en 1808 eran sensiblemente diferentes a las de hoy en día…

 


 

 
FOTO 7: Aquí tenemos otro tipo de bolsa, mucho más elaborada, es de piel vuelta, con el escudo del batallón, y con el gorro de cuartel, colgado al estilo francés; sin duda este “voluntario”, había tomado buena nota de nuestros “aliados” galos.



* Con respecto a las cantimploras, sabemos que no eran reglamentarias en España ni en Francia, pero sí en el ejército británico. Está claro que el hecho de abastecerse de agua era algo que no se podía pasar por alto, por lo que creemos que la mayoría, llevarían las típicas calabazas vaciadas,  las botas de vino, o  botellas de vidrio forradas de mimbre; que eran la “cantimploras” que llevaban los campesinos de la época. Los más sibaritas llevarían cantimploras propiamente dichas, compradas, o tomadas de los colegas extranjeros. Con el tiempo se impondrían las de origen  inglés, fabricadas en madera.


Como curiosidad os diré que en estos recipientes solían llevar cualquier cosa menos agua, el vino más o menos aguado, era la bebida típica de la época.;  también era normal que en combate, se repartiera aguardiente, para “aumentar” la moral.

FOTO 8: A la izquierda tenemos una cantimplora de paño gris de estilo prusiano, y  a la derecha otra de fantasía. Ambas llevan referencias a la unidad; la prusiana, tiene las iniciales del batallón, el 1º,  del nombre, Aragón, y  la compañía, la 1ª; la otra tiene rotulado el nombre de la unidad, en su totalidad.





 
FOTO 9: Este es el recipiente más utilizado por los soldados españoles en la guerra de la Independencia, era una simple calabaza vacía, con una cuerda alrededor que colgaba de un costado, era ligera, y muy fácil de fabricar, normalmente era algo que cada soldado se procuraba por su cuenta, años más tarde, incluso los aliados ingleses, en España, ante la falta de suministros, usaron estas calabazas tan típicas en de nuestra tierra.