Fecha:8/27/07
Autor: Antonio Peña
Titulo: El soldado español de Flandes

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>>EL SOLDADO ESPAÑOL DEL EJÉRCITO DE FLANDES ENTRE LOS SIGLOS XVI Y XVII

(1ª Parte)

El capitán Alatriste se ha hecho muy famoso tanto sobre el papel como en el celuloide. Pero ¿qué hay de verdad y de invención? ¿cómo era el soldado de infantería del ejército de Flandes?

1. LAS UNIDADES DE COMBATE.

El ejército de Flandes estaba compuesto de soldados procedentes de multitud de países. Había alemanes, valones, irlandeses, italianos, borgoñones, ingleses católicos; se podían contar hasta siete naciones diferentes pero, de entre todos, los más apreciados eran los españoles por ser los mejor cualificados y los más esforzados en la batalla. Ejemplos de las alabanzas y aprecio militar hacia las tropas españolas hay muchos, sirva el caso del archiduque Alberto, quien escribía a Felipe II en 1 de mayo de 1596: la “infantería española es la essencia y nervio principal en esta guerra”, y similar juicio repetía en carta al rey de 9 de junio de aquel año: “el nervio principal destas fuerzas es la infantería española”.


La “milicia vieja” de los tercios españoles eran las mejores unidades de combate. La mayoría de los soldados de estas unidades procedían en su mayoría de Italia donde habían combatido desde la guerra de 1495 contra Francia. Pero ¿cómo se reclutaban a los soldados que componían estos tercios? Había tres sistemas: la comisión , el asiento y la coacción.


En el sistema de comisión el Estado mentenía el control del reclutamiento conjugando máximo control y mínima coacción. La autoridad delegada del Consejo de Estado expedía una cédula o comisión donde quedaban registrados todos los detallades. La autoridad delegada designaba a los oficiales de reclutamiento -generalmente con grado de capitán- que se encargaban de formar las compañías que en número de 12 formaban un tercio. El rey designaba directamente a los oficiales del estado mayor.


Cada capitán provisto de una cédula designaba a sus oficiales y suboficiales y ordenaba la confección del estandarte: paje, teniente, alferez insignia, sargentos, tambores, cabos, escribano, cirujano, capellán, barbero. La compañía estaba formada por 250 hombres con 11 oficiales, 219 piqueteros y 20 mosqueteros; aunque también podían ser 224 arcabuceros y 15 mosqueteros. La compañía se dividía en 25 secciones o escuadras mandadas por un cabo.


Cuando el capitán llegaba a una de las localidades designadas para el reclutamiento presentaba su cédula a los magistrados de la ciudad y les exigía su ayuda para la leva, tanto en personal como en alimentos como en lugares donde albergarse. Seguidamente el capitán establecía el punto de reclutamiento con bandera y tambor. Los reclutas debían ser hombres entre los quince y los cincuenta años, solteros y sanos. Se comenzaba a reclutar a voluntarios que recibían una primera paga allí mismo y en mano. La ley prohibía la recluta obligatoria. En caso de escasear voluntarios se acudía al sistema de reclutar vagabundos y vandidos y hacer saca de las cárceles ofreciéndo a los condenados la conmutación de la pena. En seis semanas los capitanes debían presentar las levas ante el comisario de revistas y en el lugar consignado en las cédulas. El comisario revisaba las reclutas, firmaba el cierre de las listas y hacía jurar a los nuevos soldados.


Otro de los sistemas fue el de los asientos. El Estado asentaba con un financiero o empresario. Por el asiento el Estado se obligaba a pagar un montante económico al asentista a cambio de que este reclutara un determinado número de tropas, las armase, las vistiese, las alimentase y las pusiese en cierta zona dispuestas para cualquier misión. El empresario que se dedicaba a este negocio tenía siempre disponible el cuadro básico de mando al que sólo faltaba añadirle los soldados. A menudo, el asentista no cobraba con lo que los soldados tampoco cobraban. También se dieron casos de que el asentista, pese a no cobrar, continuaba manteniendo de su bolsillo a las tropas reclutadas para luego pedir mercedes al gobierno (título nobiliario, pensiones, privilegios). El sistema de asiento fue muy utilizado por el Estado porque le salía más barato “privatizar” la recluta que encargarse directamente de ella. Las regiones de recluta para Flandes se centraban especialmente en Cantabria y en las dos Castillas.


El recluta solía provenir de estratos estamentales pobres y plebeyos pero no todos eran de tales condiciones. Los capitanes solían reclutar primero a nobles (caballeros e hidalgos) y seguidamente a individuos de estratos acomodados no nobiliarios (“burgueses”). Eran gentes con cierta instrucción, cultivados y capaces y ya sabían del manejo de armas. Consideraban la carrera militar como la salida más apropiada a su posición nobiliaria o “protonobiliaria” y a sus aspiraciones profesionales o sociales. Además muchos de estos consideraban un deshonor el trabajo manual o huían de las labores mercantiles desempeñadas por sus padres porque aspiraban a entrar en el estamento de los privilegiados. Estos nobles y “burgueses” eran denominados “particulares” y se consideraban superiores, de hecho eran la élite de la sociedad. Escuchemos qué dice de ellos el duque de Alba:
“gente de esta cualidad es la que da la victoria en las facciones y con la que el general pone en la gente la disciplina que conviene (…) ninguna cosa importa como introducir caballeros y gente de bien en la infantería y no dejalla toda en poder de los labradores y lacayos”.
Similar opinión tenía un habitante de los Países Bajos:
“Son [la] gente particular las personas que sustentan el peso de una batalla  en sitios como se ha experimentado en diversas ocasiones, y los que obligan y animan con su ejemplo a los demás soldados de menos obligaciones a que estén firmes y peleen con valor”.


Por lo tanto los asentistas solían pagar bien a estos “particulares” para que formasen el cuadro de mando.


El equipo militar utilizado por los tercios en Flandes provenían de los depósitos  de Milán y de la Lombardía principalmente, aunque las armerías de Insbruk y Nuremberg también tenían mucho peso en el abasto al ejército de Flandes. En los Países Bajos los armeros de Lieja prácticamente monopolizaban todos los asientos de abasto de equipo militar.
Los piqueros usaban una pica de entre 3 y 5 m de longitud y portaban al cinto espada de doble filo de no más de un metro. Según su pica se dividían en “picas secas” y “picas armadas”. Los primeros llevaban media armadura mientras los segundos llevaban celada, peto, espaldar y escarcelas.

Los arcabuceros llevaban capacete, gola de malla y chaleco de cuero, aunque los había con peto y espaldar. El arcabuz estaba constituído por un cañón de hierro montado sobre caja de madera con culata. Portaban bandolera con pólvora y una mochila con balas, mecha y mechero. También portaban plomo y un molde para hacer sus propias balas. El arcabúz no superaba los 50 metros de distancia y un arcabucero bien entrenado podía disparar a un ritmo de una bala cada dos minutos.

Por el contrario el mosquete era difícil de usar. era grande y pesado y se necesitaba una horquilla para apoyarlo si se quería apuntar de manera correcta. Si bien las balas eran el doble de pesadas que las del arcabuz tenían un mayor poder de penetración y el alcance del disparo era de unos 100 metros. En sus comienzos el sistema de disparo del mosquete era similar al del arcabúz pero pronto se introdujo el sistema de chispa asistida por un pedernal, permitiendo mayor velocidad y eliminando la engorrosa mecha del arcabuz. También se hizo más ligero, preciso y de rápido disparo. Un mosquetero bien entrenado podía disparar tres balas por minuto. Al mosquete se le incorporó la bayoneta, primero en la boca -impidiendo el disparo- pero enseguida se situó junto al cañón, dejando libre la boca -permitiendo el disparo- con lo que a finales del siglo XVII y principios del XVIII el mosquete acabó sustituyendo al arcabúz.

La vestimenta más habitual del soldado de infantería consistía en camisa, jubón, calzones y medias calzas más sombrero y zapatos. Aunque nunca existió uniformidad, cada uno vestía según sus propias posibilidades económicas.