13/3/06
>>Redactor: Iñaki.
>>Midway: la clave del Pacífico.


Nimitz y Nagumo, los dos contendientes de la Batalla de Midway
La batalla de Midway fue el principio del fin del Imperio Japonés. Aunque en ese momento no lo sabían, ambas armadas habían jugado y apostado sus respectivos futuros en una batalla que sería la primera y decisiva victoria norteamericana frente a la poderosa fuerza japonesa. El hundimiento de cuatro de los mejores portaaviones japoneses, junto con la pérdida de sus aviones, y lo que es peor, de sus mejores pilotos, que eran irreemplazables, llevaron al Japón a retroceder y a no poder tomar una verdadera iniciativa ofensiva desde entonces. Por ello, se puede considerar a la batalla de Midway como el punto clave de la batalla por el Pacífico.

Atolón de Midway; un trozo de tierra que supuso una gran victoria
estadounidense
Antecedentes
La batalla de Midway se empezó a diseñar por parte del Imperio
Japonés mucho antes de que se sucediesen otra serie de hechos de
alta importancia, cuales son la Batalla del Mar del Coral, y el ataque del
teniente coronel Doolittle a varios puntos del Japón en una arriesgada
misión partiendo desde el portaaviones Hornet, escoltado por el Enterprise,
y a bordo de bombarderos medios B25. Pero fue esta misión, sin duda,
la que convenció al alto mando japonés de que el proyecto
del almirante Yamamoto de atacar e invadir la isla de Midway era fundamental
para los planes de expansión y control del Pacífico.
Existía una creencia sólida en Japón según la
cual el País del Sol Naciente era invulnerable a cualquier ataque
de Norteamerica y sus aliados. Esta creencia estaba basada en aspectos bastante
sólidos, especialmente el fuerte control de la Marina Japonesa, la
enorme área de influencia que se había ido controlando a lo
largo de los cuatro primeros meses de 1942, y un sentimiento patriótico
de que la patria era una fortaleza inalcanzable para el enemigo. Las tremendas
derrotas en esos meses de americanos, australianos, e ingleses, reforzaban
un espíritu de superioridad que no todos los implicados compartían.
Uno de ellos era el almirante Yamamoto, responsable del ataque a Pearl Harbor,
el cual era consciente de que en esa primera batalla la fuerza de portaaviones
americana había quedado intacta, y representaba un serio peligro
mientras continuase existiendo. Por lo tanto, era de vital importancia llevar
a los americanos a jugar a una partida en la que expusiesen sus debilitadas
pero aún peligrosas fuerzas aeronavales, con el fin de darles caza,
destruirlas, y hundirlas. Midway se convertía así en un cebo,
mientras que las islas Aleutianas iban a ser la carnaza. Midway es extremadamente
pequeño, pero permite disponer de una pista de despegue y hangares,
lo cual lo convierte en muchos aspectos en un portaaviones anclado en el
mar, con la ventaja de que pueden operar aviones más grandes que
los diseñados para portaaviones.

El Hornet llega desde el Mar del Coral, para luego ir a Midway
Plan de ataque
El plan de ataque de Yamamoto constaba de tres grupos navales, dos de ellos
de invasión con tropas de tierra, y un tercero aeronaval formado
por cuatro portaaviones, el Kaga, Akagi, Soryu, y Hiryu. La operación
estaba diseñada según el objetivo denominado "AF",
nombre en clave de la isla de Midway. La base del plan consistía
en que una de las flotas de invasión, dirigidas por el almirante
Yamagushi, invadirían las islas Aleutianas, al noroeste de las islas
Hawai y de Midway. Los americanos reaccionarían mandando sus portaaviones
para repeler el ataque. Mientras, otra fuerza de invasión, comandada
por el almirante Nagumo, destruiría el aeródromo de Midway
y sus aviones, ya fuese en tierra o en el aire, y tomaría el pequeño
atolón, haciéndose con la importante base aérea. Los
americanos reaccionarían, volviendo a Midway para reconquistarla,
pero esta estaría ya preparada para contrarrestar el ataque, y hacer
frente a los dos portaaviones americanos, el Hornet y el Enterprise, y su
escolta. Estos dos portaaviones tendrían que luchar contra los cuatro
portaaviones japoneses más las fuerzas estacionadas en tierra y los
grupos navales comandados por el almirante Yamamoto. Precisamente, todo
el desarrollo anterior tenía como finalidad que la armada norteamericana
se viese conducida a una situación tal en la que fuese directamente
destruida por la brutal superioridad japonesa, dejando a Estados Unidos
sin posibilidad de proteger las islas Hawai y la costa oeste de Estados
Unidos, y especialmente la base naval de San Francisco. Para conseguir conocer
la posición exacta de los portaaviones, se diseñó un
plan de control del puerto de Pearl Harbor, en el que un hidroavión
comprobaría que tanto el Hornet como el Enterprise se encontrarían
fondeados en la base naval. Mientras, del portaaviones Yorktown, del cual
no se sabía qué había ocurrido tras los impactos recibidos
en el Mar del Coral, se podría averiguar si había logrado
llegar a puerto, o se había hundido, extremo este completamente desconocido,
a pesar de que la Rosa de Tokio, la propaganda radiada en inglés
por los japoneses, se jactaba de ello. Esta operación se llamaría
K, y tendría como soporte un submarino de abastecimiento, para que
el hidro pudiese realizar su labor.
Es importante hacer notar que la operación de la invasión de Midway era brillante, siempre y cuando los americanos hiciesen exactamente lo que estaba planificado que ocurriera. Algunos oficiales del Alto Mando Japonés estaban preocupados por este extremo, y sin duda el propio almirante Yamamoto no descartaba que este plan tenía un gran riesgo, pero que el triunfo del mismo supondría la aniquilación total de la potencia ofensiva americana, extremo que había sido la base de la operación de ataque a Pearl Harbor, y que seguía siendo el elemento principal de la supremacía japonesa durante el resto de 1942, antes de que los americanos pudieran reponer sus mermadas fuerzas. El objetivo tras este ataque era someter a Estados Unidos a un armisticio que supusiese el fin de la actividad americana, y de este modo poder concentrarse en las operaciones contra el resto de naciones presentes en el Pacífico, especialmente El Imperio Británico y Australia.
Pero, como suele decir el dicho popular, las guerras se sabe cómo
comienzan, pero nunca cómo terminan. Y añadiremos que tampoco
cómo evolucionan. El servicio de inteligencia americano había
estado trabajando en descodificar la clave japonesa, y se había tenido
un éxito relativo en tal fin. Aproximadamente una de cada diez palabras
podían ser descifradas durante los primeros meses de 1942, antes
de que los japoneses, a finales de mayo, cambiasen la clave y se tuviera
que volver a empezar. Sin embargo, una de cada diez palabras fueron suficientes
para comprender que había un gran movimiento sobre un objetivo llamado
en clave "AF". Nadie sabía exactamente qué podía
ser "AF", pero era obvio que los japoneses intercambiaban mucha
información. Existía otro objetivo, llamado "AO",
que era también muy mencionado, pero parecía más un
señuelo para despistar a los escuchas. Qué podía ser
AF, era una pregunta que el responsable de inteligencia de Midway se hacía
constantemente, hasta que recordó una emisión de un avión
de reconocimiento japonés que se había captado y que indicaba
que estaba sobrevolando "AF". Se analizó el posible vuelo
que ese avión pudo realizar triangulando la emisión captada
con la posición de origen y de destino, así como la cantidad
de potencia de la señal recibida, la cual era indicativa de la distancia
aproximada a la que se encontraba ese avión. Con estos datos, se
llegó a la conclusión de que el avión sólo podía
haber sobrevolado una masa apreciable de tierra, que coincidía con
el atolón de Midway. Era la mejor pista que se tenía, y la
actividad radiofónica creciente indicaba que algún tipo de
plan se podría estar formando sobre este importante asentamiento
volcánico.

El portaaviones japonés Soryu en una representación artística
Era necesario comprobar este extremo. De alguna forma, había que conocer si AF era Midway, o cualquier otro punto estratégico. Se diseñó así un plan por el cual cada elemento que era considerado posible objetivo de los japoneses emitiría una información sobre algún problema importante en sus instalaciones u operaciones. En el caso de Midway, se ordenó que radiara una información según la cual la potabilizadora de Midway estaba dañada y no permitía generar agua dulce. Los japoneses, que por supuesto captaron el mensaje, ya que se emitió varias veces y bien claro para que así fuese, transmitieron: "AF tiene problemas con la potabilizadora". Quedó entonces bastante claro que AF debía ser Midway. El almirante Chester Nimitz, máximo responsable en el Pacífico de las operaciones aeronavales, intuyó el plan de Yamamoto. La idea era crear una trampa en la que quedasen emboscadas sus mermadas fuerzas. Era evidente que Yamamoto quería llevarle al terreno de la superioridad, en el que caerían irremisiblemente. Se comenzó a trabajar en un plan basado en esta precaria pero concisa información, y se ordenó que el Yorktown, que tenía para tres meses de reparaciones, fuera puesto a punto y echo a la mar en cuarenta y ocho horas. El Almirante Fletcher, que acababa de llegar en el Yorktown, no se lo podía creer, pero ordenó que todos los hombres disponibles, concretamente 1400 operadores, se lanzaran contra el Yorktown y lo dejaran en un estado de situación de combate en ese tiempo. Mientras, el almirante Spruance sugirió colocar al Hornet y Enterprise y su escolta naval al noreste de Midway, por razones que veremos a continuación.
En Washington la preocupación sobre el plan de Nimitz inquietaba.
Se tenía el recuerdo de que durante los días previos a Pearl
Harbor, los japoneses habían inundado el aire con falsa información
sobre sus actividades, lo cual había llevado a una situación
en la que la falta de información concreta fue una de las causas
del desastre del 7 de diciembre de 1941. Ahora podía estar ocurriendo
exactamente lo mismo. Quizás era cierto que AF era Midway, y quizás
era una maniobra de distracción para atacar Hawai o incluso la coste
oeste de Estados Unidos. Pero Nimitz, tras analizar la información
recibida, creyó que el objetivo era Midway. No se trataba sólo
de intuición, aunque esta por supuesto también fuese un punto
importante. Nimitz creía entender que los japoneses estaban decididos
a tomar la isla, porque era evidente que formaba un buen punto de apoyo
para posteriores ataques a Hawai, y para ser un punto fuerte justo delante
de la marina de los Estados Unidos. Las ventajas estratégicas de
Midway eran claramente superiores a cualquier otro plan, por lo que Nimitz
quiso creer que, efectivamente, Yamamoto quería jugar a llevarlo
a un enfrentamiento a gran escala. El plan dispuesto era sorprender a Yamamoto
con una maniobra que no expusiese a los portaaviones americanos a un ataque
masivo, sino que el combate se desarrollase en dos o tres golpes rápidos
y por sorpresa. Esta es la razón por la que el portaaviones Yorktown
tenía que ser puesto a punto en cuarenta y ocho horas. Los japoneses
no sabían en qué estado estaba esta nave, pero era evidente
que sabían que las reparaciones durarían semanas, por lo que
una rápida reparación y puesta a punto llevaría a la
flota americana a contar con esta nave con la que no contaba el Imperio
Japonés. Por otro lado, la idea del almirante Spruance de colocar
los portaaviones en dos fuerzas, Task Force 16 a su mando con el Hornet
y el Enterprise, y la Task Force 17 con el Yorktown al mando de Fletcher,
a trescientos kilómetros al noreste de Midway, servía para:
primero: dejar a estas dos fuerzas fuera del alcance de los aviones de reconocimiento
japoneses. Segundo: poder responder rápidamente a un ataque a la
isla de Midway. Tercero. Como existía la posibilidad de que Washington
estuviese en lo cierto, si realmente era la costa oeste el objetivo, los
portaaviones podrían cortar el avance de la flota nipona atacando
desde el flanco norte de dicha flota.

Portaaviones japonés Hiryu
El uno de junio los portaaviones Hornet y Enterprise partieron hacia su punto de destino, y cuarenta y ocho horas después lo hizo el Yorktown, con las reparaciones mínimas necesarias para ser operativo. El mando estaría a cargo del almirante Fletcher una vez se uniera a los portaaviones de Spruance, al ser el más veterano. De hecho, el almirante Spruance había sido hasta hacía poco comandante de crucero, y su ascenso había preocupado a ciertos sectores de la armada. Pero sería Spruance, hombre frío, seco, y enormemente capaz, quien acertase de pleno, aunque con una buena ración de suerte, como él mismo reconoció más adelante y como vamos a ver a continuación.
Mientras tanto, la flota de invasión de Nagumo se acercaba, y a una
distancia prudencial una poderosa flota comandada por Yamamoto, cuyo objetivo
era reforzar Midway cuando fuese tomada por Nagumo. El silencio radiofónico
era un elemento fundamental, ya que la transmisión de comunicaciones
habría delatado su posición. Sin embargo, la operación
K, destinada a comprobar la situación de los portaaviones americanos,
no había podido llevarse a cabo. En el punto de contacto entre el
submarino de reconocimiento y el hidroavión había un barco
americano, el hidro no pudo repostar, y tuvo que volver a su base sin poder
sobrevolar Pearl Harbor y comprobar dónde estaban los portaaviones.
Nagumo, preocupado por la situación de la armada enemiga, estaba
tenso; no podía confirmar o desmentir si la operación K había
sido fructífera, y el hecho de que no se recibiese información
alguna era interpretada por sus oficiales como una buena noticia, que suponían
que esto significaba que todo seguía adelante. No así Nagumo,
que tomó una gran decisión, una decisión que hubiese
llevado a la derrota americana, si hubiese sido correctamente aplicada.
Nagumo sospechó que los americanos podían estar jugando al
gato y al ratón con ellos, y organizó una serie de vuelos
de reconocimiento que partirían de varios portaaviones y de los cruceros
de escolta. Estos aviones se trasladarían al punto donde Nagumo colocaría
sus portaaviones si fuese atacado como ellos mismos lo estaban haciendo:
al noreste de Midway.
Llegados a este punto, tenemos que destacar la gran sagacidad y la completísima
calidad estratégica del almirante Nagumo. De hecho, supo leer la
mente de Nimitz en aquel momento, anteponiéndose a una posible trampa.
Los aviones de reconocimiento le permitirían saber si tenía
o no razón. Esta acción, sin duda, fue brillante, pero no
fructificó, como veremos a continuación. Todos los aviones
partieron. Todos, menos uno: el crucero Tone tenía problemas con
la lanzadera del avión de reconocimiento, por lo que tardarían
media hora en hacerlo despegar.
En el bando americano, una serie de diez hidroaviones Catalina despegaron
para comprobar el mar en busca de la flota nipona. Era evidente que también
Nimitz necesitaba conocer exactamente a qué se iba a enfrentar, y
los Catalina cubrirían toda la zona desde el noroeste hasta el suroeste
de Midway en un radio de mil millas con el fin de verificar si se acercaba
la armada japonesa.

Aichi D3A Val atacó en Pearl Harbor y Midway con gran efectividad
La batalla de Midway
Finalmente, el día 4 de junio, los hidroaviones Catalina descubrieron
una flota japonesa dirigiéndose hacia Midway. Aunque el hidro retransmitió
la posición, velocidad y rumbo de esos buques, entre los cuales no
había portaaviones, Nimitz sospechó que lo que el hidro había
visto era la flota de invasión de Midway. Nimitz también sospechó
que la flota con los portaaviones debía encontrarse detrás
de una borrasca que no permitía que fuera avistada. Efectivamente,
algo más tarde otro hidro localizó la flota con los cuatro
portaaviones de Nagumo.
Este es el momento en el que se llega al cenit de la batalla, precisamente,
cuando esta batalla ni siquiera ha empezado. Veámoslo: por un lado,
los japoneses han sido descubiertos, sus intenciones han sido verificadas,
y se conoce su posición, rumbo, y velocidad. Por otro lado, los japoneses,
que saben que han sido descubiertos por un hidro de la armada americana,
no sospechan de ningún modo que tienen a los portaaviones americanos
mucho más cerca de lo que pudieran imaginar. Sólo Nagumo,
que ha mandado los aviones de reconocimiento, excepto uno que ha salido
finalmente media hora más tarde, piensa en esta posibilidad. Pero
el plan sigue adelante, y los aviones japoneses se preparan para bombardear
Midway, destruyendo sus defensas aéreas, así como los 20 Brewster
F2F Buffalo y 6 Grumman Wildcat que protegen el atolón. La fuerza
japonesa, comandada por el teniente Tomonaga, y con 72 bombarderos con escolta
de 36 cazas, destruye los cazas americanos, y produce importantes daños
en Midway, pero la pista aérea queda en estado operativo, lo que
en principio llevaría a los japoneses a decidir un segundo ataque.
Otro elemento vital en este momento es la actuación del almirante
Spruance, de la Task Force 16. El portaaviones Yorktown, de la Task Force
17, comandada por el almirante Fletcher, que además y como hemos
comentado es el líder de ambas fuerzas al ser el más veterano,
debe esperar a que vuelvan unos aviones de reconocimiento que había
mandado para apoyar a los Catalinas. Por lo tanto, Fletcher, hombre conservador
en el combate, permite que la Task Force 16 se dirija al combate, con Spruance
al mando y dos portaaviones, el Hornet y el Enterprise, escoltados por seis
cruceros y nueve destructores. Spruance es un hombre mucho más decidido,
y que apuesta de forma clara por arriesgar, siempre con precaución,
ir al combate. Sabe que a trescientas millas encuentra un objetivo de altísimo
valor que no espera su llegada, por lo que decide mandar los aviones del
Hornet y del Enterprise, aún sabiendo que la distancia va a provocar
que los aviones tengan que volar de manera perfecta para poder llegar al
objetivo, destruirlo, y volver, usando hasta la última gota de combustible.
Pero el riesgo merece sin duda la pena, según Spruance. Esperar sólo
hará que Nagumo pueda reagrupar sus fuerzas.
Poco sabía en ese momento el almirante Spruance cuán acertada
era su idea. En este momento, vamos a relatar los hechos cronológicamente,
para comprobar hasta qué punto las circunstancias de una batalla
pueden cambiar, fruto de la capacidad, y de la fortuna y habilidad, de sus
comandantes.
CV-6 Enterprise durante la Batalla de Midway, de la que salió indemne
Día 4 de junio. Orden cronológico de los hechos.
• 5:34: un hidroavión Catalina descubre la flota japonesa,
e informa, pero no da detalles del tipo de armada, rumbo, o velocidad. Sólo
transmite "descubierto el grueso de la flota". Se cree que el
hidro ha sido derribado, aunque en realidad ha debido ocultarse en las nubes.
• 5:45: el mismo hidroavión observa a los aviones japoneses
rumbo a Midway. Los cazas del atolón despegan para interceptarlos.
• 6:30: los bombarderos japoneses inician el ataque a Midway, destruyendo
la base pero dejando la pista operativa. Se habían empleado a los
pilotos novatos por el riesgo de que se descubriese portaaviones americanos
y se necesitasen los mejores pilotos para defender los navíos japoneses.

Depósitos de combustible arden en Midway tras el ataque japonés
• 6:50: termina el ataque a Midway. Los aviones japoneses regresan con muy poco combustible a bordo. También a esta hora los portaaviones de la Task Force 16 navegan a toda máquina para colocarse en posición de ataque, seguidos por el Yorktown, que debe recoger primero sus aviones de reconocimiento. Y un avión de reconocimiento japonés encontró una flota americana, pero sólo informó de cruceros y acorazados, no informando de portaaviones.
• 7:15: Nagumo, que había sospechado la presencia de portaaviones,
decide ordenar que los aviones que están siendo preparados para un
hipotético ataque a portaaviones americanos, cambien los torpedos
por bombas, para un segundo ataque a Midway. No todos, sólo los de
dos portaaviones, el resto seguiría preparado con bombas para atacar
Midway, pero no despegarían hasta que los aviones de Tomonaga, casi
sin combustible, apontasen en sus portaaviones.
• 7:32: la mayoría de aviones del Enterprise y del Hornet,
67 bombarderos SBD Dauntless, 29 torpederos Devastator, y 20 F4F Wildcat
vuelan hacia los portaaviones japoneses. Es curioso remarcar que estos aviones
no volaban según el rumbo indicado por las instrucciones, sino el
criterio del comandante del vuelo. Mientras, el Hornet y el Enterprise han
sido descubiertos por otro avión japonés de reconocimiento,
pero por una terrible desgracia para los japoneses, la radio no funciona,
y no pueden informar a Nagumo. Téngase en cuenta que si esa radio
hubiese funcionado, Nagumo se habría dado cuenta de forma completa
del peligro al que estaba expuesto, y hubiese probablemente tomado decisiones
alternativas que hubiesen alterado el curso de la batalla. Este es otro
elemento fundamental en el que la fortuna se alió con la flota americana.
• 7:45: todos los aviones de reconocimiento japoneses están
volviendo a sus portaaviones, excepto el del Tone, que como hemos comentado,
había partido media hora más tarde por problemas técnicos.
Precisamente este avión descubrió un portaaviones americano
e informó a Nagumo inmediatamente. El almirante japonés vio
cómo sus sospechas eran fundadas, y se encontraba en un momento en
el que gran parte de los aviones que iban a partir a Midway deberían
atacar primero al portaaviones americano, un peligro tremendamente más
inmediato, pero evidentemente, habría que cambiarles las bombas de
impacto por torpedos. Más tiempo perdido. Kusaka, el segundo comandante,
que había insistido en atacar Midway, se quedó helado al recibir
la noticia, pero inmediatamente se sumó a la idea de destruir el
portaaviones americano.
• 08:00: bombarderos B17 lanzan su carga sobre los portaaviones japoneses
sin ningún éxito. Los B17 habían sido diseñados
para atacar a barcos en el mar, pero evidentemente desde mucha altura es
una hazaña tocar los blancos, algo casi imposible.

El Hiryu esquiva las bombas de los B17
• 8:37: los portaaviones japoneses reciben a los aviones que vuelven de Midway. Mientras, los aviones que se preparan para atacar están siendo cargados de combustible, y las bombas se apilan en cubierta de los cuatro portaaviones japoneses. Todo está listo para el desastre japonés.
• 9:25: atacan los aviones americanos, que son destruidos por las
defensas antiaéreas japonesas de la escolta naval, así como
por los cazas zero que están protegiendo a la flota.
• 10:26: el punto crítico, el momento de la verdad. Los anteriores
ataques han dejado a los cazas japoneses a baja altura y casi sin munición.
En este momento, 35 bombarderos americanos Dauntless que vuelan a gran altura,
atacan a la flota japonesa. Los cazas japoneses no pueden hacer nada, están
a baja altura y no pueden impedir el ataque. En este ataque, el Akagi y
el Kaga reciben varios impactos de bombas, cuyas explosiones se ven reforzadas
por los aviones y bombas en cubierta. Paralelamente, aparecen casi a la
vez 17 aviones Dauntless del Yorktown que atacan al Soryu. Este ataque,
aunque para los japoneses pareciera estar coordinado perfectamente, era
fruto de una casualidad increíble, pero que sirvió para atrapar
a los japoneses en medio del ataque.
SBD Dauntless, responsables del éxito en Midway, siguen el día
6 su trabajo
dos días después de la fase crítica de los combates
• 10:28: tres bombas hacen volar al Soryu, que también estaba repleto de aviones. Otro portaaviones perdido por la flota japonesa en cuestión de minutos.
• 10:50: el Soryu es abandonado, y poco después se hunde con
ayuda de torpedos de un submarino norteamericano. Todos los aviones americanos,
muy faltos de combustible, intentan volver a sus portaaviones o a Midway.
La maniobra de Spruance de atacar rápidamente había sido tremendamente
efectiva, y el riesgo había tenido como recompensa tres portaaviones
japoneses ardiendo y a punto de hundirse. Pero varios de estos aviones tuvieron
que amerizar en el mar, y muchos de ellos fueron rescatados por hidroaviones
o por submarinos. Algunos consiguieron regresar a Midway, y otros aterrizaban
en cualquier portaaviones que viesen, fuese o no el suyo. Las pérdidas
americanas fueron por supuesto muy altas: 14 Dauntless del Enterprise, 10
Devastator y un Wildcat El Hornet absolutamente todos los torpederos, y
5 Wildcat, y el Yorktown todos los torpederos menos uno, 2 Dauntless y un
Wildcat. A pesar de estas importantes pérdidas, fue un gran triunfo,
los tres portaaviones americanos seguían intactos. Pero la fiesta
no había acabado todavía. Quedaba un cuarto portaaviones japonés
indemne: el Hiryu.
• 11:00: despegan del Hiryu los restos de la fuerza japonesa: 18 bombarderos
y 6 Zeros.
• 13:31: despegan del mismo portaaviones 10 torpederos Kate y 6 Zeros
para apoyar a la fuerza anterior. Todos se dirigen al Yorktown gracias a
la ayuda de aviones de reconocimiento.
• 14:00: la primera fuerza japonesa ataca al Yorktown, que recibe
varios impactos que lo dejan fuera de control y casi sin capacidad de navegación.
• 14:30: llega la segunda oleada japonesa con los torpederos.
• 14:42: dos torpedos japoneses impactan en el Yorktown, lo que provoca
que se escore a babor 26 grados. El barco está ardiendo fuera de
control. Uno de los aviones japoneses se ha lanzado al estilo que luego
se llamaría kamikaze provocando muchos daños en cubierta.
• 15:00: el Yorktown debe ser abandonado. Dos días después
un submarino japonés le da el toque de gracia con dos torpedos, y
se hunde para siempre en el fondo del océano. El Yorktown, que aparentemente
estaba fuera de combate desde la batalla del Mar del Coral, ha demostrado
una capacidad de combate y de supervivencia impresionante y hasta el final.
• 15:30: Spruance recibe la orden de Nimitz de acabar con el portaaviones
superviviente, que ha destruido el Yorktown. Spruance lanza desde el Hornet
y el Enterprise todo lo que le queda: 24 bombarderos Dauntless, que se tendrán
que arriesgar sin protección de ningún tipo, no hay cazas
para darles cobertura. Estos aviones consiguen colocar cuatro bombas en
el portaaviones japonés, que queda completamente fuera de combate,
y será hundido posteriormente por los propios japoneses.
• 02:55 del 5 de junio: el almirante Yamamoto decide retirarse y da
órdenes de dar la vuelta al Japón a la flota restante. La
invasión de Midway queda cancelada.
El Yorktown arde tras recibir impactos de los Aichi D3A Val
Conclusiones
Son muchas las conclusiones que pueden sacarse. Los puntos principales han
sido ya descritos en este documento, pero hay un hecho irrefutable: la falta
de previsión japonesa, a pesar de las sospechas del almirante Nagumo,
junto con la valiente decisión de Spruance de lanzar al ataque a
sus aviones contra la flota japonesa, a pesar de la distancia a la que se
encontraban, y el hecho de que los aviones japoneses y las bombas estuviesen
en cubierta repostando justo cuando llegaron estas fuerzas, todo ello contribuyó
a cambiar la guerra.
Se dijo después que todo había sido una fantástica
maniobra de Spruance, que había calculado todas las variables hasta
el último segundo. Pero en conversación con Spruance tras
su retiro (no quiso dar entrevistas antes), el almirante confirmó
que ya le hubiese gustado a él tener un control tan alto de todo
el combate; simplemente, comentó, se limitó a atacar de la
forma más rápida posible, sabiendo que la sorpresa iba a ser
mayor cuanto antes atacase, y por supuesto, cuando aún no había
sido descubierto. Spruance simplemente tuvo la suerte de los atrevidos,
y realmente fue una casualidad que la situación de los portaaviones
japoneses fuera la de tener todas las cubiertas llenas de aviones y bombas
justo cuando llegaron las fuerzas americanas.
En Pearl Harbor, Nimitz comprobó que su plan había sido un
éxito, y tuvo desde entonces un fuerte respaldo del gobierno de la
Casa Blanca, presidido por el carismático Franklin Delano roosevelt.
Los japoneses habían sido rechazados 3000 millas hasta sus posiciones
en las islas Gilbert, Wake, y Salomon. Precisamente, en una isla de las
Salomon, Guadalcanal, se libraría la siguiente batalla. De momento,
el Imperio Japonés había recibido su primer revés,
y desde entonces, los Estados Unidos llevarían cada vez más
la iniciativa. Quedaban muchas y terribles batallas, pero el primer y más
definitivo paso se había dado ya, en Midway. Fuentes:
Las fuentes sobre la batalla de Midway se miden por centenares. Para este
artículo, hemos usado el libro "Grandes Batallas de la Segunda
Guerra Mundial" de John Macdonald y publicado en España por
Editorial Optima. Hemos usado también la prestigiosa página
web de la US Navy, de donde hemos tomado fotos oficiales para ilustrar las
imágenes. También hemos empleado la documentación de
horas críticas que nos ha pasado nuestro buen amigo y compañero
Tuckie, viejo piloto virtual conocido por muchos (y temido por otros) ;),
al cual le agradecemos esta fuente. Otra fuente muy interesante es la Wikipedia,
que tiene amplia información detallada sobre esta y otras batallas.
También está disponible, en esta web, una visión general
de la guerra del Pacífico. Por último, mencionar la fuente
de información de la película La Batalla de Midway, modesta
en producción, pero muy reveladora en contenido.
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