12/2/06
>>Redactor: José Torres.
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ARMA DE CAZA, ARMA DE GUERRA.
>>En la edad media., época en que los combates era un asunto de caballeros que cargaban blandiendo una lanza o dibujando con la espada molientes, el arco no era más que un arma auxiliar de segunda categoría.
Antes de ser un arma de guerra, el arco fue con toda certeza un arma muy apropiada para acosar la caza por bosques y montes. Después se empezó a utilizar con fines bélicos en emboscadas y escaramuzas.
Existían entonces dos tipos de arcos. Por un lado el arco llamado “turco” o “sarraceno”. Que hizo su aparición en occidente después de las cruzadas y cuyo origen oriental es innegable. Se componía de tres piezas ensambladas: dos contra curvas unidas en una parte central que constituía la empuñadura. Era relativamente pequeño (no media mas de 150 cm.) y, por lo general, se hacia con tendones de animales pegados sobre un soporte de madera de tejo. El otro tipo de arco se fabricaba a partir de una vara de madera de tejo, fresno o espino albar y esencia se utilizaba, en aquella época, para la caza; un tratado de montería de 1328 recoge arcos que alcanzaban hasta los dos metro de altura.

EFICACIA.
Mucho antes de la batalla de Crécy, en 1346, los arqueros de Guillermo el conquistador habían demostrado las virtudes de esta arma en el curso de la batalla de Hastings, en 1066, cuya actuación simultanea a la de la caballería contra los infantes del rey de Inglaterra. Armados solo con hachas, fue decisiva.
Empleaban un pequeño arco que llevaban cruzada sobre el pecho, como atestiguan las ilustraciones antiguas.
Su presencia entre las filas de la infantería vuelve a constar con ocasión de la batalla de Standard, en 1138. Sin embargo este arco no esta incluido en el Ássize Arms (edicto de armas) de 1181, en el que el rey Enrique II fijo las normas de armamento de sus ejércitos. Los arqueros formaban parte entonces de tropas mercenarias enroladas en las filas del ejército del reino. La historia y suerte del arco corrió paralela al reinado del rey de Inglaterra Eduardo I y su lucha contra movimientos de insurrección que sacudieron el país de Gales e Irlanda. Dado el carácter particular de estos enfrentamientos, entre los que abundan las emboscadas y el hostigamiento permanente, hubo que revisar todas las reglas de estrategia y táctica comunes en la época. El papel de las tropas de infantería llego a ser tan fundamental que destrono a la caballería, poco adaptada a los distintos terrenos donde tenían lugar estas escaramuzas.

¿ARCO O BALLESTA?
Pero fue preciso un cierto tiempo para que el arco adquiriese carta de nobleza.
Hasta mediados de siglo XIII siempre se vio suplantado por la ballesta. Ricardo I Corazón de León sentía un especial predilección por esta arma reciente y en las filas de sus ejércitos había ballesteros a pie y a caballo, aunque todos eran mercenarios. Esta supremacía perduro durante el reinado de Enrique III. En la batalla de Taillebourg (1246), los setecientos ballesteros que participaron eran considerados la elite de la infantería.
Tras la batalla de Lewes (1264), los cronistas de la época no cesaron de alabar a los ballesteros de Simon de Monfort, sin hacer caso alguno a los arqueros que los acompañaban.
Parece verosímil pensar que las virtudes del arco empezasen a sobresalir en las guerras galesas. En el País de Gales, esta arma ya había destacado por su eficacia en manos de los hombres del sur del país, que lo empleaban con regularidad. En el sitio de Abergavenny, en 1182, las flechas galesas atravesaron una pesada puerta de roble nada menos que de 15 centímetros de espesor.
Otra flecha hirió al caballero William de Braose: penetro por la mallas de su albarda y luego las de la cota, le atravesó el muslo, la silla de madera y por fin detuvo su trayectoria en el flanco del caballo.
LONGBOW
El arco que utilizaban los ingleses el Stongbow, era de olmo y, según los testimonios de la época, muy tosco aunque rígido, lo que le proporcionaba un largo alcance y una gran potencia en las distancias cortas.
Mientras que el arco utilizado en los ejércitos del continente europeo era mucho mas pequeño, el arco ingles media de 180 a 200 cm, de ahí su nombre, Longbow (arco largo). La flecha utilizada media la mitad de la longitud del arco. La madera preferida para su fabricación era la de tejo procedente del sur de Francia o de Madeira, pero la mayoría eran de olmo o de fresno. La cuerda era de seda o de cáñamo recubierto de seda, aunque anteriormente se habían utilizado tendones de buey, cordones de cuero o crines de caballo trenzadas. El longbow adquirió carta de nobleza y paso a la posteridad en la batalla de Orewin Bridge, en 1282.