Fecha:7/22/08
Autor: David Odalric
Titulo: La Batalla de Normadía 1
>>CONFERENCIA LA BATALLA DE NORMANDIA
(LA INVASIÓN DE EUROPA-EL ASALTO A LAS PLAYAS DE FRANCIA)
PRIMERA PARTE
COMIENZA LA INVASIÓN
El 6 de junio de 1944, daría comienzo el mayor desembarco anfibio militar de la historia. Decenas de miles de hombres en sus lanchas de desembarco se acercan a las playas de Francia, la neblina provocada por la artillería naval y el bombardeo de los aviones, convertirían las playas de Normandía en una duda inesperada, de lo que se iban a encontrar los solados aliados. Para los hombres de las cinco divisiones de asalto, esas primeras horas del Día-D fueron momentos de muerte, miedo y valor. Las playas se convirtieron en un auténtico caos en hombres, vehículos y barcazas de desembarco. Todo ello, sumado a la mala mar que hace zozobrar las lanchas, a los nervios de los hombres que van a enfrentarse a una muerte segura, y para muchos de ellos aquellas playas, hoy desoladas, antaño, protagonistas de una de las mayores batallas de la historia, se convertirían en su tumba.
El desembarco aliado de 1944 pudo haber acabado en desastre. Winston Churchill pensaba que el 6 de junio amanecería con una gran catástrofe, con miles de bajas y Eisenhower preparó un breve discurso para anunciar que la empresa había fracasado. Durante la batalla de Normandía volvieron a enfrentarse los dos hombres que habían rivalizado en el combate durante las batallas en el Norte de África, Rommel y Montgomery. Pero será el alemán quien acierte con el calificativo que merece la fecha. Rommel dijo a su ayudante, el capitán Lang, el 22 de abril de 1944:
“Créame Lang, las primeras veinticuatro horas de la invasión serán decisivas...de su resultado depende el destino de Alemania. Tanto para los aliados, como para nosotros, será el día más largo”
Los americanos planearon una operación moderna con métodos modernos; aquí radica el éxito del Día-D, frente al orden alemán, la aparente improvisación norteamericana. En estos momentos aparece en escena el general George S. Patton, el de la bofetada en Sicilia, hombre temperamental, que crea otro conflicto. En una reunión en Londres donde casi todos los asistentes eran británicos, (mujeres del síndico feminista) lanzó la teoría de que una vez lograda la victoria, EEUU y Gran Bretaña tenían que unirse irremediablemente para dominar al mundo. En realidad, los oyentes sacan la conclusión de que será Norteamérica la única potencia que quede en pie. Tras una serie de reclamaciones e intervenciones de la Secretaria de Estado de los EEUU, que sólo la tenacidad y la confianza de Eisenhower en Patton logran acallar el gran revuelo. Incluso una vez derrotada Alemania y firmado el armisticio, Patton mencionó a Bradley la posibilidad de devolver las armas a los alemanes y luchar contra el amenazante Ejército Rojo; incluso por su cuenta se negó a desarmar a un Regimiento de Panzergrenadier de las SS y los mantuvo como su guardia personal entrenándoles y manteniéndoles a punto, en el castillo de Frünstenberg, en Alemania, donde Patton se alojaba. En Principio, la Operación Overlord era de muy limitados alcances: poner pie en el continente y destruir al ejército alemán. Eisenhower plantea la cuestión en términos mucho más amplios. Es preciso destruir al enemigo en sus centros vitales que son, por una parte la zona industrial del Ruhr, y por otra, la cuenca del Sarre. El avance en una sólo dirección, el ataque frontal, no decidiría la batalla por muchas y graves pérdidas que sufriera el enemigo. Se impone, por tanto, un frente móvil que permita aprovechar cuanto antes las puertas de Bélgica, liberar Francia, cruzar el Rin y eliminar o eludir el paso de la línea Sigfrido. Tras largas discusiones fue aprobado el siguiente esquema general de la invasión:
Quedaba por elegir la fecha inicial de la ofensiva. En la conferencia de Teherán, Roosevelt y Churchill prometieron a Stalin que se llevaría a efecto en el curso del mes de mayo, fecha dada un tanto a la ligera para acallar los apremios del dictador rojo.
PLAN DE TRANSPORTES
Tanto Harris de la RAF como Spaatz de la USAAF, no estaban de acuerdo con el “Plan de Transportes”, y sólo cooperarían si lo ordenaban los jefes supremos. El aumento de 3 a 5 divisiones se hizo posible gracias a que el SHAEFF (Cuartel General Supremo de la Fuerza Expedicionaria Aliada) logró convencer a los jefes del Estado Mayor Combinado para que se aumentase el número de embarcaciones de desembarco, de 3.000 a 4.000. Tal incremento no solo obligaba a posponer la fecha del Día D, para conseguir otro mes de producción de embarcaciones de desembarco, sino que también se posponía un mes más la tan proyectada invasión de Francia. Pero el aumento de las tropas también afecto a los paracaidistas, ya que de las dos brigadas se utilizarían finalmente dos divisiones norteamericanas (82º y la 101º) y una británica (6º aerotransportada). Finalmente el proyecto se presentó el 15 de mayo de 1944 a manos de Montgomery, en la St. Paul School de Londres. Cuatro mil embarcaciones transportarían hombres, tanques y armamento desde los puertos de la costa del sur de Inglaterra. La fuerza naval estaría compuesta por unos 700 buques de guerra, aunque tan sólo 344 participarían directamente en la escolta y en el bombardeo naval de la costa. La fuerza aérea estaría formada por 5.212 bombarderos, 5.847 cazas y 4.907 planeadores y aviones de transporte. Aproximadamente más de 16.000 aviones. Entre pilotos y tripulantes estaríamos hablando de unos casi 60.000 hombres de las fuerzas aéreas de la RAF y la USAAF. Los tanques tipo “Doble conducción”, carros de combate anfibios, estaban provistos de unas carcasas de madera que les permitían flotar, y de dos hélices situadas en la parte trasera. Aunque no superaban una velocidad en el mar de más de 6 km/h, los británicos y norteamericanos se sentirían muy satisfechos de saber que contarían en el primer desembarco con apoyo de los carros. Los tanques protegerían la primera oleada de desembarco en las playas asignadas a británicos y canadienses, a fin de enfrentarse a los posibles blindados y focos de resistencia alemanes que hubieran sobrevivido a los bombardeos navales. Para el Día D+1 los aliados debían controlar Caen, Bayeux y St. Lô, por ese orden de importancia, mientras que las cuatro cabezas de playa orientales; Sword, Gold, Juno y Omaha, deberían quedar conectadas entre sí. Esto dejaría a los americanos de la playa de Utah, en el punto más alejado del estuario del Vire, aislados pero protegidos por un cuerpo de paracaidistas. El objetivo de los americanos era avanzar hacia el norte para limpiar la península de Cherbourg, proporcionando así a los invasores un puerto vital para sus suministros. Los factores predominantes eran la pleamar, para que la primera oleada de embarcaciones pudiera llegar a las playas y dejarlas limpias de obstáculos para las sucesivas oleadas y la luna llena para que pudiesen llevarse a cabo los lanzamientos de paracaidistas.
Los generales alemanes no querían admitir el hecho de la invasión. La guerra ha cambiado de signo: los aliados están a las puertas de Roma, los Balcanes arden en luchas civiles y en Rusia acaba de perderse Crimea. El 20 de marzo Hitler ha reunido a los jefes supremos de los tres Ejércitos para lanzarles una arenga. Las palabras del Führer a su Estado Mayor fueron las siguientes:
“Es evidente que habrá de producirse un desembarco angloamericano en el Oeste—Ahora bien, no sabemos donde ni cuando. Tampoco es posible establecer conjeturas razonadas. Las concentraciones de buques que se observen no deben ser tomadas como síntoma de que la elección haya recaído sobre un sector determinado. Las zonas más favorables, y por consiguiente las más amenazadoras, son las dos penínsulas occidentales de Cherburgo y Brest, que ofrecen tentadoras posibilidades para establecer una cabeza de puente. La operación de desembarco no podrá prolongarse, desde ningún concepto, más allá de unas horas o todo lo más, días, como demuestra el ejemplo de Dieppe. Una vez rechazado, el enemigo no repetirá su tentativa. Dejando aparte el número de bajas sufridas, necesitará varios meses para un segundo intento. Con todo, no es éste el único factor que lo impida, sino también el rudo golpe sufrido en la moral de sus tropas y mandos. De momento impedirá la reelección de Roosevelt, el cual podrá considerarse afortunado si termina en una cárcel. Lo más importante para el enemigo consiste en conquistar un puerto que le permita desembarcar en la mayor escala. Solamente esto confiere ya una importancia capital a las costas occidentales y a sus puertos. Se han cursado órdenes para que se les considere Fortalezas, cuyo jefe quede responsable de la buena marcha de los tres servicios y haga la fortaleza inexpugnable.”
Otro factor importante es que ninguno de los mandos supremos del sector occidental, excepto Rommel, comprendía la guerra moderna ni la táctica de los aliados. Eran combatientes de la “guerra relámpago” y del frente ruso, pero nunca habían medido sus fuerzas con los generales angloamericanos. Tan pronto como el Cuartel General del XV Ejército opta por la segunda estrofa de Verlaine lo comunica al comandante general, a los gobernadores militares de Bélgica, Francia, al Grupo de Ejércitos B, al Alto Estado Mayor y al cuartel General del Führer. Son las 22:15h. (Hora alemana) del día 5 de junio. Pero hay que advertir que antes, durante y después del desembarco la Resistencia francesa tuvo un papel importante y decisivo en las operaciones de sabotaje. Días antes del desembarco la Resistencia había recibido órdenes de escuchar la BBC en determinados días 1,2,15 y 16 de cada mes; centenares y centenares de mensajes instruyen a los diversos grupos: “Mañana la melaza dará coñac”, “la flecha se inca en el acero”, “Sabina ha cogido paperas”, “Juan tiene largo el bigote”, “la guerra de Troya no dará lugar” etc... El almirante Canaris, jefe del Servicio Secreto alemán, el Abwer, notificó al Alto Mando durante el mes de enero, que durante los meses anteriores al Día-D los aliados transmitirían centenares de frases, deliberadamente redactadas para confundir a los aliados. Pero el primero o el quince del mes escogido para la invasión se recitaría el primer verso de Chauson d’Autonne (Canción de Otoño) de Paul Verlain, y veinticuatro horas antes de la invasión el segundo verso.
Les sanglots longs Los interminables sollozos
des violons de los violines
de l’automne, del otoño,
blessent mon coeur hieren mi corazón
d’une langueur con su monótona
monotone languidez
Un primer engaño consistió en utilizar lanchas y señales de radio para disimular el movimiento de un gran convoy en un falso asalto a las playas comprendidas entre Le Havre y Dieppe. El segundo engaño diseñado, para insinuar una amenaza de desembarco anfibio similar al este de Le Havre, se llevo a cabo con dos lanchas de motor frente a la costa de Harfleur. Y el tercero llamado Operación Glimmer, adoptó la forma de un bombardeo aéreo de gran importancia contra las fortificaciones del Pas-de-Calais. Una cuarta maniobra de engaño, la mayor de todas, fue la operación Tasable, tenía dos partes: el lanzamiento de los muñecos paracaidistas cerca de Boulogne, y el lanzamiento sobre el Canal de decenas de miles de tiras metálicas, llamadas Window, para interferir en los radares alemanes. Del lanzamiento de Window, se encargó el escuadrón 617 del coronel Leonard Cheshire. Bajo las nubes de Window, mientras caían las tiras metálicas, se encontraban las cañoneras de motor de la Royal Navy –la Operación Moonshire--, que transportaba equipamiento electrónico especial, capaz de responder a las señales de los radares alemanes, amplificando dichas señales para que parecieran que en realidad se trataba de unos 20 o 30 buques de guerra. El engaño de Pas-de-Calais fue un éxito, la flota fantasma aliada era claramente visible en los radares del ejército alemán, la cual desvió la atención de las defensas costeras del Muro Atlántico y de los aviones de combate de la Luftwaffe, fuera del lugar del desembarco real, que en aquel momento se dirigían hacia las playas de Normandía, a 150 millas de distancia.
Aunque uno de los planes que desestabilizó la reacción de la defensa de reacción alemana, e imposibilito que los alemanes pudieran echar a los americanos de Omaha, fue la Operación Titánico: En las primeras horas del Día-D, dos grupos de paracaidistas, unos 15 en cada grupo, se lanzaron cerca de la ciudad de Isigny, a 15 kilómetros de la playa de Omaha en dirección sureste. En la última operación de engaño realizada por el coronel Bevan de la sección de control de Londres. Este plan pretendía distraer a los alemanes fingiendo un asalto importante de paracaidistas. Uno de los estrategas de la operación y de la ejecución del plan fue el capitán Foot, del SOE (Jefatura de Operaciones Especiales) Dos grupos más de paracas de 5 hombres cada uno, miembros de la Brigada Especial del Servicio Aéreo (SAS), participaron también en Titánico. Al desembarcar encendieron bengalas para iluminar la zona de desembarco aéreo y reproducieron en gramófonos grabaciones de armas de fuego de bajo calibre, mezcladas con conversaciones de soldados para crear confusión en las líneas de retaguardia del ejército alemán. Con ello el 915 regimiento de la 352º División de infantería alemana, tuvo que ser enviada para “contrarrestar una amenaza aerotransportada” cerca de Isigny, dedicándose a ello toda la mañana del desembarco. La Operación Titánico fue una obra maestra de engaño, ya que en el momento en que los americanos estaban más vulnerables en la playa Omaha, si los defensores alemanes hubieran contado con la ayuda del 915 Regimiento enfrascado en la búsqueda de paracaidistas de goma, quizás las cosas hubieran surgido de otra manera, y las tropas americanas en Omaha hubieran sido empujadas de nuevo hacia el mar, poniendo en una situación difícil y precaria a las tropas en Utah y en el sector anglocanadiense. Si los alemanes rompían la cabeza de playa aliada, podrían cercar en dos bolsas a las tropas aliadas en Normandía. Una la más oriental en Utah, y la más occidental en Gold, Sword y Juno. Otro de los aspectos más importantes de apoyo antes del desembarco, fueron los ataques de la Fuerza Aérea Aliada contra las principales baterías costeras alemanas en la zona del desembarco. “Point du Hoc, Ouisterham, Merville-Franceville o St. Martin-de-Vareville”. Estos ataques fueron llevados por el Comando de Bombarderos de la Royal Air Force, la VIII Fuerza Aérea de los EEUU, que lanzó más de 3.000 toneladas de bombas sobre las defensas costeras y por el Grouppe Guyenne y el Grouppe Tunisie, de la Fuerza Aérea Francesa Libre que atacó los emplazamientos de cañones fortificados alemanes a las afueras del Grand-Camp-Maisy, que apuntaban claramente a la playa de desembarco norteamericana de Utah. Otra de aquellas operaciones fue llevada a cabo por varios escuadrones de bombarderos checoslovacos de la RAF, en el Mar de Irlanda y en el Golfo de Vizcaya, su misión interceptar a más de 40 submarinos alemanes que se dirigían al Canal de la Mancha a interceptar a la flota aliada.
Cuando amaneció en las playas aliadas, tanto en el sector americano (Utah y Omaha), como en el sector anglocanadiense (Gold, Sword y Juno). Llegaron a estas últimas tres batallones de zapadores británicos de la Unidad de Limpieza de Obstáculos de la Marina Real (LCOCU). Su misión la de eliminar los miles de obstáculos minados que había en el agua, para poder abrir el camino a las tropas que desembarcarían en breve. Tres cuartas partes de estos hombres murieron bajo el fuego de las ametralladoras. Alemanas mientras trabajaban. En la playa de Utah y Omaha, este peligroso trabajo fue realizado por los miembros de las Unidades de Demolición de Combate Naval (NCDU). Cada unidad estaba compuesta por seis o siete ingenieros de combate y el mismo número de expertos en demolición de la Marina. A cada unidad se le asigno un sector de 50 metros de la playa, con la misión de limpiar los obstáculos alemanes que pudieron impedir el paso de las siguientes lanchas o dañarlas cuando subiese la marea y quedasen ocultas, con lo cual podrían provocar un desastre de grandes proporciones entre las tropas desembarcadas. Uno de los preparativos más espectaculares de la invasión fue dotar a cada uno de los aviones aliados de señales de identificación veinticuatro horas antes de la batalla para evitar que los alemanes las copiaras. Se pinto a todos los aparatos con rayas blancas negras, operación realizada en una sola tarde y en la que se emplearon 20.000 brochas y 454.000 litros de pintura para un total de 11.000 aviones.
LA RESISTENCIA FRANCESA (LA EPOPEYA DEL MAQUIS)
Las cosas variaron radicalmente en 1942. Primero por el reclutamiento forzoso de jóvenes franceses para trabajar en Alemania ordenado por el Gauleiter Saukel. Los agentes de la Gestapo y de las SS realizaron redadas en los cines, salas de baile, actos públicos, en plena calle y luego casa por casa, tratando de conseguir los 200.000 jóvenes que anualmente demandaba la industria alemana. Muchos hombres en edad militar prefirieron pasar a la clandestinidad o echarse al monte para evitar el reclutamiento del STO (Service du Travail Obligatoire). Así nació la Organisation de Resístence de l’Armee (ORA). En 1943 los aliados realizaron más de 800 vuelos con el lanzamiento de más de 10.000 paquetes, de los cuales más de la mitad cayo en manos alemanas. En 1944, los aliados para el lograr el máximo apoyo en el desembarco les lanzaron más de 80.000 paquetes a los guerrilleros franceses, de los cuales 20.000 de esos paquetes cayeron en manos alemanas. Entre 1942 y 1943 los aliados enviaron a Francia 393 agentes, 110 fueron apresados; el más famoso fue Jean Maulain, el gran héroe de la Resistencia.Una de las actividades más importantes de la Resistencia entre 1942 y 1943 fue la organización de las evasiones, que alcanzaron la cifra de 100.000 durante toda la guerra a través de la frontera española. No menos de 20.000 de los evadidos pasaron a engrosar las filas del ejército de De Gaulle. Les Forces Français de l’Interieur (Fuerzas Francesas del Interior FFI) que desde el mes de abril estaban bajo el mando del general Pierre Koening, con una organización militar propia, y con el cuartel general en Londres. Esta fuerza aglutinaba desde comienzos de 1944 a todos los resistentes franceses, ampliaban su reclutamiento según iban disponiendo de más medios enviados desde las islas británicas y conforme resultaba evidente el retroceso alemán de todos los escenarios de la guerra. Se calcula que en junio de 1944 las personas implicadas en todos los sectores de la Resistencia eran alrededor de unos 400.000 aunque en el mismo año los franceses colaboracionistas y simpatizantes de los alemanes eran unos 150.000. La labor de la Resistencia fue de un gran valor y trascendencia, importantísima en la preparación informativa y saboteadora del desembarco de Normandía, y una vez efectuada sus misiones de guía de paracaidistas, obstrucción de las comunicaciones, y ataque a las pequeñas unidades dispersas. Se calcula que el 7º Ejército alemán emplazado en el oeste de Francia, perdió unos 25.000 hombres muertos, heridos o capturados por la Resistencia; pero más daño les infligieron al 19º Ejército alemán, situado en el sudoeste de Francia, teniendo unas 50.000 bajas; 8.000 muertos y 42.000 heridos o capturados. En total la Resistencia había provocado unas 75.000 bajas al ejército alemán. El precio pagado por la Resistencia fue muy elevado. Se ha calculado que unos 20.000 murieron a manos de los alemanes, de la Policía y de la Milicia de Vichy la (CJF), que entre 1940 y 1944 llegaron a cumplir el servicio militar obligatorio en esta fuerza armada o paramilitar unos 400.000 hombres. Unos 120.000 miembros de la Resistencia fueron capturados y deportados a Alemania, de los cuales 75.000 nunca regresaron. Los miembros de la Resistencia, durante todas las noches de la angustiosa primavera de 1944, repartidos en las diversas ciudades de la geografía francesa, tales como en París, Rennes, Calais, Lille, Lyon y Ruan, se reunían los hombres y mujeres que formaban parte de los grupos del maquis, agrupándose en torno a los aparatos de radio para escuchar las emisoras prohibidas de la BBC.
Esperaban ansiosos la larga lista de mensajes personales que seguían a las noticias para comprobar si había alguna frase que les ordenase movilizarse para combatir, o quizás morir en apoyo de algún ataque aliado sobre su país ocupado. La red de resistencia designada recibiría dos frases clave. Si la primera de ellas, la frase de alerta, se transmitía el día 1 o 15 de cada mes, quería decir que la red a la que había sido asignada debía ponerse en situación de alerta durante los próximos 15 días. Los versos de Verlaine fueron enviados por primera vez a la Francia ocupada en forma de mensajes alerta-acción no en 1944, sino en 1943, y no tenían nada que ver, en absoluto con la invasión de la costa normanda. Estos mensajes fueron comunicados a los tres miembros de una red que pertenecía al Ejecutivo de Operaciones Especiales (SOE) británico: François Garel, Marcel Fox y Marcel Rousset. Dichos agentes pertenecían a la red llamada Butler, la cual tenía conexiones con otra organización del SOE mucho mejor y con base en París. El plan de engaño tramado por los aliados para el verano de 1943 llamado Starkey se diseño para convencer a los alemanes de que los aliados desembarcarían en Francia en septiembre de 1943. Aquello llevó a pensar al Alto Mando de la Wehrmacht, que los aliados iban a llevar a cabo el desembarco en el verano de 1943, con lo que mantuvieron diversas divisiones en Francia, a la espera del desembarco, divisiones que hubieran sido muy necesarias para combatir a los rusos en el Frente Oriental.
Aunque era más de medianoche del 6 de junio de 1944, las luces seguían encendidas en el bunker de mando de operaciones del LXXXIV Cuerpo alemán, de guarnición en la Normandía oriental. A la 1:10 de la madrugada, Marcks recibió una llamada del cuartel general de su 716 División, que protegía la zona de la antigua ciudad de Caen. En ese sector estaban aterrizando planeadores y paras. Un minuto más tarde, Marcks ponía a todas sus fuerzas en alerta de invasión. En la operación aerotransportada participaron 23.400 hombres, (101 y 82 División de los EEUU, y la 6º División de la GB), 2.395 aviones de transporte y 865 planeadores. Los paracaidistas llegaron entre las 0.00 y las 0.50 horas, en forma de más de 20.000 paracaidistas llovidos del cielo; primera y última gran operación paracaidista nocturna de la historia. Los exploradores aerotransportados saltaron de sus aviones; dos divisiones estadounidenses sobre la península de Cotentin y una británica sobre la desembocadura del río Orne. A las 0.20 horas los británicos tomaron el puente de Bénouville, en nombre clave “Puente Pegasus”. Muchos paracaidistas se estrellaron por haber saltado desde muy poca altura. Otros cayeron en los pantanos y su pesado equipo (setenta kilos) les condenó a ahogarse en profundidades de apenas un metro y medio. Los alemanes retiran a la Luftwaffe, debilitada, a las bases en torno a París. No hay resistencia aérea frente a los 5.000 cazas aliados que ametrallan las defensas coteras, bombardean los puentes, los objetivos militares y las líneas de ferrocarril.
Los paracaidistas de la 82º División Aerotransportada fueron instruidos por su comandante en jefe, el general de brigada James Jummping Jin Gavin, quien les advirtió que cuando pusieran un pie en suelo francés, sólo tendrían dos amigos en quien confiar; Dios y su fusil. La misión de los exploradores de la división, era principalmente rehuir el combate con los alemanes. Sólo debían tener un objetivo que cumplir; llegar hasta el área que se les había designado para marcarlas como zonas de lanzamiento lo más rápidamente posible. Una vez allí, debían depositar los paneles fluorescentes que llevaban y encender la luz especial y las señales de radiofaro que servirían para orientar a los siguientes unidades de aviación. Tan sólo un tercio de los exploradores americanos pudieron caer sobre los objetivos que tenían previstos para el Día-D. La mayoría de los exploradores británicos correrían mayor suerte y pudieron realizar un descenso de mayor precisión, debido probablemente a la mayor habilidad y a la experiencia de los pilotos de la RAF que los transportaban. Pero hay que tener en cuenta, que el mal tiempo y la escasa visibilidad reinantes aquella madrugada, todo ello sumado al fuego antiaéreo y el hecho de que un gran número de exploradores hubieran caído lejos de las zonas que debían señalizarse contribuyeron a que algunos lanzamientos rozaran prácticamente el desastre.
En el caso de las divisiones norteamericanas, parte de las dificultades que se encontraron fue la inexperiencia en vuelos de combate de los pilotos de los DC3. Algunos de estos inexpertos y atemorizados pilotos yankis se dejaron llevar por el pánico el ver el fuego antiaéreo alemán, se desorientaron y se apartaron de la ruta trazada en un intento por evitar el fuego desde tierra. Varios pilotos tuvieron incluso que ser obligados incluso a volar hasta las zonas de lanzamiento a punta de pistola. La división perdió el 70% de su equipo y 2.000 hombres. Los campos normandos fueron inundados por orden del mariscal Rommel, los cuales se cobraron un precio muy alto de paracaidistas norteamericanos. Los hombres que allí cayeron se hundieron en el fango debido a los pesados paquetes que cargaban, y las armas y la munición quedaron enterradas en las aguas embarradas antes de que ni siquiera pudieran deshacerse de los arneses de los paracaídas. Rommel había transformado la franja de tierra situada frente a lo que sería la playa de Utah en un lago de 31 km2, con lo que la playa se había convertido en una isla separada entre el mar y el algo. Docenas de jóvenes paracas norteamericanos murieron ahogados mientras luchaban desesperadamente por salir a flote de las ciénagas en que se habían convertido antiguos páramos a causa del desbordamiento del río Dives. Los soldados norteamericanos utilizaban un grillo metálico para identificarse en la oscuridad, un chasquido sería contestado por otro doble en señal de reconocimiento. Mientras los británicos utilizaban el siniestro gemido del cuerno empleado en las famosas cacerías del zorro, dicho sonido de este cuerno, era utilizado por los paracaidistas para identificarse, lo cual indicaba la retirada, o la reunión de las tropas.