Fecha:6/14/08
Autor: Pablo Ismael
Titulo: Crónica de Las Alfonsadas
>>Viernes día 3o de Mayo
Por fin había llegado el día. Partimos a primeras horas de la mañana hacia Calatayud. Iba a ser una mañana muy intensa; había que hacer varios viajes para ir transportando el material y a parte de los recreacionistas italianos que nos iban a honrar con su presencia durante todas las Alfonsadas.
El cielo amenazaba lluvia pero el entusiasmo por empezar era tan grande que con lluvia o sin ella estábamos dispuestos a que estas Alfonsadas fuesen un éxito y un lugar donde poder hermanar a grupos de Francia, Italia, Portugal, México y España.
El I Encuentro Internacional de Recreacionistas Medievales de Calatayud, a pesar del escepticismo con el que fue acogido por parte de algunas personas cuando se anunció era una realidad visible y palpable.
Al mediodía el campamento queda montado y empiezan a llegar las huestes de los diferentes lugares, los abrazos, los saludos, (aunque algunos los tendríamos que hacer en el lenguaje internacional del gesto), la buena amistad y la camaradería empezaron a surgir y ya no nos dejarían en ningún momento.
Después de una comida informal, dado los distintos horarios de llegada de los grupos y de tomar posesión de nuestros aposentos donde íbamos a dormir, procedimos a vestirnos con nuestras ropas medievales para dar comienzo de manera oficial a estas Alfonsadas.
A las 8 de la noche y con la lluvia como testigo las tropas de Alfonso I se dirigen hacia el centro de la ciudad para proceder al asalto de Calat'Ayyub, tras una dura lucha el ejercito almorávide es derrotado y la plaza pasa a poder cristiano, aunque el Rey Alfonso I proclama en un bando que todo almorávide que desee quedarse a residir en la plaza será respetado y dispondrá de los mismo derechos que los cristianos.
Después de esta proclama el ejército vencedor desfila triunfal por las calles de la ciudad.
La ciudad está de fiesta por la victoria y después de una cena llena de alegría y de buen ambiente para reponer las fuerzas gastadas en la batalla, las celebraciones continúan con torneos y conciertos medievales, para terminar alrededor del fuego del campamento (encendido con una piedra de pedernal como se hacía en los tiempos medievales), donde las distintas huestes venidas de este y del otro lado de los pirineos siguen su confraternización.
Sábado 31 Mayo
La lluvia está visto que no quiere perderse ni un momento de estas Alfonsadas, pero es igual. La moral dada por la victoria del viernes y el ambiente de amistad que existe hace que los elementos adversos de la naturaleza no hagan mella en el entusiasmo de los grupos.
A las 11 de la mañana en desfile que comienza por las calles de la ciudad todo el ejercito se dirige hacia la Iglesia de S. Pedro de los Francos donde el rey Alfonso I va a celebrar una recepción de todas las tropas para agradecer a los distintos ejércitos su colaboración en la toma de Calat´Ayyub y darles un pequeño homenaje.
Mientras en la calle siguen los distintos pasacalles, las luchas medievales y distintos juegos protagonizados por los diferentes grupos.
A las 2 de la tarde, comida de hermandad (un gran aplauso para el cocinero), estaba estupenda, aunque cuando uno se siente rodeado de amigos venidos de tantos sitios, cualquier cosa sabe a manjar. Qué bonito era ver como a pesar de los distintos idiomas todos nos entendíamos y hablábamos en la misma dirección sobre la recreación medieval.
Durante la larga y fantástica sobremesa, los capitanes de los distintos grupos se reúnen en consejo. Las conclusiones del mismo, se irán viendo en los próximos meses. Una época de fraternidad y colaboración en el marco del Gran Sur Mediterráneo comienza a fraguarse a partir de esta reunión.
Pero había llegado el momento de realizar el pago a las tropas, y por lo visto la lluvia se mosqueó porque ella no cobraba. ¡Dios!, qué manera de caer agua. Así que nos refugiamos en una plaza con soportales y allí cada uno de los participantes fue llamado para darle su paga dependiendo de la distancia que hubiese recorrido para apoyar al rey. Fue un bonito acto.
Acabado el pago salimos todos en desfile a paso ligero debido a la cantidad de agua que seguía cayendo hacia la Iglesia de S. Pedro de los Francos, donde se iba a proceder a la entrega de las llaves de la ciudad al rey Alfonso I por parte del gobernador moro Ali Ben Yusuf, y a su vez a la toma de juramento del rey a sus capitanes y gente de confianza.
Acabado este acto fuimos al campamento en desfile, y allí procedimos a preparar el acto más emotivo para mi de todas las Alfonsadas, era un acto que no estaba en el programa pero que debido a que los protagonistas iban a ser dos personas a las que adoro a mi me emocionó, y la verdad es que salió fantástico. Hasta la lluvia paró para darle más esplendor.
Este no era otro que la boda medieval de Mariadela de Tarraco y de nuestro adalid Fadrique D'Enzijar oficiada por el Grand Inquisiteur de Francia venido desde tierras occitanas.
Debo decir que la novia era la única persona de todo el campamento que no sabía absolutamente nada de todo esto. Con tretas se consiguió que se vistiese de dama y que se pusiese la corona de flores. Estaba guapísima (a las fotos me remito). Bueno, el adalid también lo estaba, (voy a hacerle la pelota que si no me meterá alguna imaginaria), ja, ja ja.
Abrían la comitiva, que salió desde el campamento hacia la Iglesia del Santo Sepulcro, los timbales y trompetas de Caspe, detrás la novia escoltada por sus damas de honor y detrás toda la gente de armas engalanados con sus mejores prendas como requería la ocasión portando antorchas para iluminar el camino. El novio esperaba en el interior de la iglesia. La puerta se cerró al paso del último hombre de armas, así nos lo había solicitado el párroco de la iglesia.
De la ceremonia qué decir: bellísima, emotiva, estupenda, todos los adjetivos para calificarla son pocos. Si el público hubiese podido pasar se hubiesen quedado maravillados. Durante la ceremonia la novia estuvo a punto de derramar las lágrimas en varios momentos. Bueno el novio también lo que pasa es que se hacia el duro, y a la salida lluvia de pétalos de rosa, alegría, jolgorio, besos, abrazos y de allí en comitiva hacia el campamento para tomar un vino y brindar por los novios, después la cena medieval y más dosis de amistad y buen ambiente.
Al acabar la cena lucha de espadas por los italianos y más fuego de campamento tomando hidromiel y otros vinos especiados, traídos de todos los lugares, para acabar yéndonos a dormir con la sensación de haber pasado un día fenomenal.
Domingo 1 junio
Amanece el último día de las Alfonsadas por este año. El sol parece que nos quiere hacer un guiño y se deja ver. Limpiamos el campamento de los restos que anuncian que la noche ha sido intensa y nos preparamos para los actos de la mañana.
Se comienza por el tiro con arco; las Huestes de Medina Yarca y los arqueros de Caspe junto a los de C.A.M.A.R.A., sueltan sus flechas ante la expectación de la gente, para luego ser el propio público quien lo haga para que por unos momentos se sientan arqueros del rey.
Nada más terminar los arqueros, los espaderos del grupo A.C.H.A., junto a los espaderos italianos y franceses, realizan unos combates de exhibición de lucha y de esgrima que hacen las delicias del público.
La gente por unos momentos se retrotrae en el tiempo y se siente transportada al siglo XIII.
Y así entre flechas y espadas llega el acto de hermanamiento de los 24 grupos asistentes a estas Alfonsadas. Cada grupo lleva un poco de tierra y agua de su localidad y con ella se planta y riega un presente que se entrega a los representantes de la ciudad en símbolo de unión y agradecimiento de todos los grupos.
Llegadas las 2 de la tarde, aparece nuestro querido cocinero con una paella que semeja caída del cielo, de hecho por ahí circula la foto del Grand Inqui. mirando hacia él como diciendo "Señor, esto se te ha caído de arriba pero nos la quedamos aquí abajo". Entre más risas, más muestras de amistad y más conversaciones de próximos proyectos juntos, no quedaron ni las cabezas de las gambas, jajajaja.
Antes de levantar la sobremesa se obsequió a cada uno de los asistentes con una bolsa que contenía una botella de vino y otras cosas.
Después de comer se hace entrega de la segunda paga a cada uno de los componentes de las tropas, que ya se sabe "a Dios lo que es de Dios y a la soldadesca lo que es de la soldadesca”, ¿o no era así? bueno es igual, el caso es que con esto se acabaron oficialmente las Alfonsadas del 2008.
Por último, tras recoger los aposentos donde hemos pasado las noches y antes de partir cada uno hacia su punto de origen, el momento de las despedidas se fue alargando mientras los sentimientos afloraban intensamente.
Para terminar diré que las Alfonsadas del 2008, a pesar de la lluvia, han sido un éxito y, si no ahí están los 24 grupos participantes, de los cuales 10 eran representantes de Italia, Francia, Portugal y México.
Para quien lo desee, ahí están los números y sobre todo ahí está el comienzo de una colaboración que hecha a base de la amistad y de respeto al trabajo de todos, estoy seguro que dará paso a otros nuevos proyectos.
No quiero despedir esta crónica si dar las gracias a todos los que habéis hecho posible estas Alfonsadas. A unos ya los conocía, a otros los he ido conociendo a lo largo de estos 3 días. Todos os lleváis en vuestro equipaje mi amistad más sincera y yo me he quedado con la vuestra.
¡MUCHAS GRACIAS A TODOS SOIS FANTASTICOS!
Pablo Ismael de Sajazarra
Arquero de la C.A.M.A.R.A.