Fecha:1/3/08
Autor: Enrique Villuendas
Titulo: La Abadía de Cluny
>>La Abadía de Cluny: un imperio monástico.
En el año 911 el rey Guillermo de Aquitania cede unos terrenos en la Borgoña francesa al monje Bernon para fundar un monasterio. De esta forma comienza la andadura de una de las organizaciones más decisivas en la historia de Occidente: la Orden benedictina de Cluny.
Desde el primer momento la Orden de Cluny alcanza una absoluta independencia respecto de cualquier poder laico o eclesiástico. Esta independencia temporal de la orden se debe a que el abad Bernon exigió el derecho a deber obediencia sólo al Papado y responder de sus actos únicamente ante el Papa, lo que le permitió una gran cantidad de privilegios y de donaciones, saltándose la autoridad de señores feudales y obispos. Con esta libertad de acción, la abadía tomó parte en decisiones de ámbito social, político, económico e incluso militar en los distintos reinos europeos.

Segunda abadía de Cluny (Cluny II) en torno a 1075
El siglo XI fue el de máximo esplendor para la Orden, y en ello intervino la extrema longevidad y estabilidad de los mandatos de dos abades que abarcaron todo el siglo XI. Nos referimos al abad Odilón (994-1049) y a Hugo el Grande (1049-1109). Porque pronto la abadía fue quedándose pequeña para la gran cantidad de monjes que albergaba y comenzó a fundar prioratos y a ampliar sus propias instalaciones. Surgirán así Cluny II, construido por el abad Majolus en torno al año 970, y sobre todo la impresionante abadía de Cluny III, iniciada por Hugo el Grande y terminada a mediados del siglo XII por el abad Pedro el Venerable. Para entonces la abadía se había convertido en un poderoso imperio monacal de increíbles proporciones que sólo debía obediencia al Papa y actuaba como intermediaria en grandes conflictos entre monarcas y entre estados

Reconstrucción infográfica del conjunto monástico de Cluny III en torno al año 1150
En este período de máximo desarrollo, la abadía de Cluny llegó a contar entre 400 y 700 monjes, y extendía su absoluto poder sobre 850 casas en Francia, 109 en Alemania, 52 en Italia, 43 en Gran Bretaña y 23 en la Península Ibérica, agrupando a más de 10.000 monjes, sin contar su innumerable personal subalterno.

Iglesia abacial de Cluny III (1150)
La Orden de Cluny contribuyó decisivamente al esplendor del arte románico y sirvió como foco irradiador del mismo, iniciando además una reforma monástica que alcanzó a todo el continente europeo.
Hoy día, sin embargo, apenas queda nada del impresionante complejo monástico cluniacense. A partir de 1790, con la Revolución Francesa, los propios habitantes de Cluny fueron desmantelando poco a poco el monasterio hasta llegar a nuestros días, en que únicamente la Torre del Agua Bendita (arriba) es testigo de lo que fue la abadía más grande y poderosa de la Cristiandad.

La Torre del Agua Bendita, único vestigio visible hoy de la abadía de Cluny